Di adiós a la humedad y al óxido en tu transmisión
El mayor enemigo de una bicicleta guardada al aire libre es la corrosión silenciosa provocada por el relente nocturno y las tormentas inesperadas. Con nuestra cubierta de almacenamiento, transformas cualquier espacio exterior en un garaje completamente hermético. El agua simplemente resbala por la superficie texturizada, manteniendo la cadena y los desviadores limpios y listos para la próxima ruta.
Seguridad activa contra el viento y los robos
Muchos usuarios sufren la pérdida de sus fundas durante las tormentas debido a ráfagas de aire persistentes. Para resolver este inconveniente, incorporamos una correa de sujeción central que abraza el cuadro por debajo, complementada por un dobladillo elástico que sella la estructura de la cubierta.
Una bicicleta protegida es una bicicleta que mantiene su valor de mercado intacto a lo largo de los años.
Comodidad en cada desplazamiento
Cuando decides salir a rodar, retirar la protección te llevará menos de un minuto. El paquete incluye una práctica bolsa de almacenamiento compacta, perfecta para doblar la lona de forma ordenada y guardarla en un rincón del trastero o en tu mochila de equipaje.